Julio Scherer, coordinador regional de MORENA y abogado personal de AMLO, además de Guillermo Ochoa, Miguel Layún y otras figuras del futbol mexicano, recibieron millones de pesos de Bravesa, una empresa fantasma creada en 2015.

Honestidad fantasma, el misterioso pago de millones a Julio Scherer y futbolistas

Julio Scherer, coordinador regional de MORENA y abogado personal de AMLO, además de Guillermo Ochoa, Miguel Layún y otras figuras del futbol mexicano, recibieron millones de pesos de Bravesa, una empresa fantasma creada en 2015.

Andrés Manuel López Obrador asegura que Julio Scherer Ibarra, uno de sus colaboradores más cercanos, es un hombre honesto. Lo cree tan inmaculado que incluso lo presentó como uno de los “hombres honestos” que administrarían el dinero recaudado por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) para ayudar a los damnificados por los terremotos de 2017. El 1 de febrero del año en curso, López Obrador nombró a Scherer coordinador regional y defensor del voto de MORENA junto con figuras como Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal. Sin embargo, ese hombre “honesto” recibió en 2016 casi ocho millones de pesos de Bravesa, una empresa fantasma que, de acuerdo con una extensa investigación realizada por PejeLeaks, reúne las características de las compañías usadas por el crimen organizado para lavar dinero: sus fundadores son jóvenes de escasos recursos que ignoraban que habían creado una empresa, su domicilio fiscal es un estrecho cuarto en un barrio popular y en tan solo un año, pasó de no generar ingresos a ganar más de 500 millones de pesos que usó para hacer negocios con Julio Scherer y estrellas de Monterrey y Pumas, así como con figuras de la selección mexicana, como Guillermo Ochoa y Miguel Layún.

Julio Scherer Ibarra es hijo de Julio Scherer García, el reconocido periodista fundador de la revista Proceso. Pero a diferencia de su padre, la carrera de Scherer Ibarra ha estado marcada por el escándalo, pues fue acusado de malversar miles de millones de pesos del Consorcio Azucarero Escorpión y de intentar obtener financiamiento ilegal para la campaña de López Obrador en 2012.

A pesar de estos oscuros antecedentes, Scherer Ibarra es un personaje muy poderoso dentro del equipo del político tabasqueño. No solo es el abogado personal de López Obrador, a quien representó en su disputa contra el diario The Wall Street Journal de 2016, sino que también es uno de los consejeros nacionales más influyentes de MORENA y un operador clave de la campaña presidencial de López Obrador, para la que intenta ganar adeptos entre la élite empresarial y política de México.

Esta investigación se hizo gracias a una extensa base de datos que continuamos analizando, compartida de manera anónima a través de la sección de “Participa” de PejeLeaks. Asimismo, se consultaron registros públicos y se hicieron visitas domiciliarias y entrevistas con vecinos y conocidos de quienes fueron involucrados por Bravesa en sus negocios. Las identidades de todas estas personas se mantendrán en el anonimato para preservar su seguridad.

Sin dinero para fundar empresas, sin saber que fundaron una

Las empresas fantasma son sociedades mercantiles creadas para perpetrar actos ilícitos (como pueden ser el lavado de dinero o la evasión fiscal) ocultando la verdadera identidad de los responsables. El modus operandi es casi siempre el mismo: empresarios o funcionarios públicos engañan a personas de origen humilde, las cuales son convertidas –la mayoría de las veces sin que lo sepan– en propietarias de estas empresas; los defraudadores también registran casas o edificios en barrios populares como domicilios de las compañías para simular que estas tienen fábricas u oficinas.

Si una de estas empresas es descubierta, la responsabilidad recaerá no en la persona que está cometiendo el delito, sino en quienes funcionaron como sus prestanombres. Este parece ser el caso de Bravesa, la empresa de la que Julio Scherer Ibarra recibió varios millones de pesos en 2016.

De acuerdo con el folio mercantil 93012, Bravesa fue constituida en Guadalajara en junio de 2015 por Raúl Saldaña Aldana, de 27 años y Óscar Daniel Rodríguez Álvarez, de 21. Su objeto social es la comercialización de servicios de investigación, reclutamiento y administración de recursos humanos. Dado que ninguno de los fundadores es conocido en el medio empresarial, PejeLeaks investigó en Guadalajara, en donde se corroboró que ninguno es empresario ni sabe nada sobre los negocios multimillonarios de Bravesa.

Raúl Saldaña es empleado de una empresa enfocada en ventas y distribución de bebidas y frituras, pero no ocupa ningún cargo directivo. Su domicilio es una casa de una sola planta ubicada en la colonia Santa Rosa, un barrio popular de Guadalajara. Aparte de un jardín de escasos metros cuadrados enrejado y colocado en la banqueta, no hay nada que la haga destacar entre las demás casas.

“Su domicilio es una casa de una sola planta ubicada en la colonia Santa Rosa, un barrio popular de Guadalajara”

Por su parte, Óscar Daniel Rodríguez trabaja desde hace varios años como promotor de en una compañía de alimentos. Sus responsabilidades consisten en repartir y acomodar la mercancía en tiendas y bodegas, así como en promocionar los productos en plazas comerciales y supermercados. Su domicilio es una casa de dos plantas localizada en la colonia Lomas de Independencia de Guadalajara que, al igual que Santa Rosa, es un barrio popular.

Para complementar sus ingresos, Óscar Daniel Rodríguez y su familia han acondicionado la cochera de su casa para vender ropa usada, la cual es exhibida en una mesa con mantel blanco y en un tendedero improvisado de dos cuerdas. Tanto él como Raúl Saldaña son viejos conocidos, ya que ambos estudiaron en la Universidad de Guadalajara.

“Óscar Daniel Rodríguez y su familia han acondicionado la cochera de su casa para vender ropa usada, la cual es exhibida en una mesa con mantel blanco y en un tendedero improvisado de dos cuerdas”

Aunque cualquiera puede emprender un negocio, es inverosímil que dos jóvenes que habitan en barrios populares de Guadalajara y se ganan la vida repartiendo alimento y vendiendo ropa usada hagan pagos millonarios a Julio Scherer y a una constelación de estrellas de la Liga MX y la selección mexicana de futbol.

Tan inverosímil como sus accionistas es la comisaria de Bravesa. Según el folio mercantil antes citado, el 31 de diciembre de 2015 Daniela Alejandra Medina Jiménez fue nombrada comisaria, lo que significa que ella sería la responsable de garantizar que no se cometiera ninguna irregularidad financiera o administrativa en el manejo de la compañía.

Sin embargo, Daniela Alejandra Medina no es una contadora ni una administradora de empresas, sino una mujer humilde que vive en el municipio de Tonalá, Jalisco. En 2016, Daniela Alejandra Medina fue inscrita en el Programa de Abasto Social de Leche Liconsa, mediante el cual la Secretaría de Desarrollo Social provee leche a familias mexicanas que viven en situación de pobreza.

Un reino con tablas de madera

Pero las incongruencias de Bravesa no terminan aquí. Datos obtenidos del Portal de Trámites y Servicios a Contribuyentes del Servicio de Administración Tributaria (SAT), al cual se puede acceder desde cualquier computadora, indican que la sede de la empresa está en la avenida Cristóbal Colón Oriente número 1477, colonia Terminal, un barrio popular de Monterrey, Nuevo León. PejeLeaks acudió a dicho domicilio, pero no encontró un edificio corporativo, sino una pequeña imprenta de volantes, tarjetas de presentación y lonas publicitarias.

La imprenta, a la que corresponde el número 1479, ocupa la planta baja de un estrecho inmueble de dos plantas. La planta alta tiene el número 1477, es decir, es el domicilio de Bravesa, pero no hay ningún rótulo que indique la presencia de alguna empresa. Por el contrario, lo único que hay a la vista es una ventana de hojas, bisagras y marcos desgastados, cuya mitad derecha está sellada con un tablón de madera.

No es posible ver hacia el interior porque las persianas están echadas. Tampoco es posible saber si Bravesa realmente opera desde esa minúscula oficina, pues los empleados de la imprenta y los vecinos de la zona dicen que nunca han escuchado nada sobre esa empresa.

Millonarios de la noche a la mañana

Dos elementos más que refuerzan la hipótesis de que Bravesa es una empresa fantasma son el monto de sus ingresos y el volumen de su nómina. De acuerdo con los documentos internos proporcionados a PejeLeaks por personas que tuvieron acceso a los archivos administrativos de Bravesa, la empresa se convirtió en un emporio industrial de la noche a la mañana.

Así, en 2015 Bravesa declaró a las autoridades hacendarias ingresos por cero pesos, lo que implica que durante los poco más de seis meses que siguieron a su fundación la empresa habría estado prácticamente inactiva, limitándose a nombrar comisarios y apoderados. Sin embargo, en 2016 la fortuna le sonrió a Bravesa, ya que declaró ingresos por $501,846,358 pesos. Es difícil que una empresa que no gana ni un centavo se convierta lícitamente en una compañía con más de 500 millones de pesos de ganancias.

En 2017, Bravesa declaró considerablemente menos ganancias, un total anual de $35,274,174, y a principios de 2018 la empresa comenzó su liquidación. Este movimiento vuelve todavía más sospechosa a la empresa, porque significaría que Bravesa pudo haber sido creada únicamente para poner en circulación una gran cantidad de dinero y luego desaparecer.

Además, en 2016 la nómina de Bravesa se expandió de manera espectacular, pues de tener cero empleados pasó a emplear a 3,202 personas, cifra similar a la de empresas como OfficeMax y Axxa Seguros que según la revista Expansión ese mismo año emplearon a 3,144 y 3,999 respectivamente. La diferencia está en que las cifras de OfficeMax y Axxa Seguros pueden explicarse de forma transparente: OfficeMax es una de las mayores cadenas de productos de oficina a nivel global, que tan solo en México cuenta con casi 100 tiendas físicas, mientras que Axxa Seguros es una de las aseguradoras más grandes del mundo. En contraste, Bravesa solo tiene un cuarto estrecho sellado con tablas de madera en un barrio de Monterrey.

Por si fuera poco, los datos relacionados a la nómina de Bravesa sugieren que en realidad la empresa ganó mucho más de lo que declaró. De acuerdo con los documentos consultados por PejeLeaks, Bravesa pagó un total de 653.6 millones de pesos a sus 3,202 “empleados”, cerca de 152 millones más de lo que dijo haber ingresado. Curiosamente, ni los accionistas ni la comisaria están en la nómina de la empresa, lo que hacía todavía más difícil que ellos supieran que Bravesa los estaba utilizando.

Pero ¿en qué invierte su fortuna esta misteriosa empresa cuyos verdaderos propietarios probablemente se estén escondiendo?

El abogado fantasma

La más destacada de sus inversiones es Julio Scherer Ibarra, quien actualmente se perfila para ser uno de los miembros del próximo gobierno si Andrés Manuel López Obrador gana la presidencia.

Bravesa le pagó a Julio Scherer Ibarra un total de $7,854,540 pesos como remuneración por sus servicios en 2016, el mismo año que la empresa se volvió millonaria y contrató a miles de personas, como se acaba de documentar. PejeLeaks revisó la factura con folio fiscal 0E8B80AE-8CD4-4DB1-B806-394F2CE4E4D1, expedida por Bravesa a Scherer Ibarra el 12 de octube de 2016 por un total de $692,869 pesos, lo que comprueba que Scherer recibía periódicamente pagos de Bravesa.

“Bravesa le pagó a Julio Scherer Ibarra un total de $7,854,540 pesos como remuneración por sus servicios en 2016, el mismo año que la empresa se volvió millonaria y contrató a miles de personas”

Más adelante se explicará cómo otra de las grandes inversiones de Bravesa son los jugadores de futbol, pero ni siquiera ellos ganaron tanto dinero como Julio Scherer. Así pues, el cercano colaborador de López Obrador y coordinador territorial de MORENA ha sido uno de los principales beneficiarios de una empresa fantasma que mueve cientos de millones de pesos.

Como se dijo anteriormente, Julio Scherer Ibarra es hijo de Julio Scherer García, el célebre periodista que marcó un hito en la historia del periodismo en México cuando dirigió el periódico Excélsior y la revista Proceso. Sin embargo, el hijo no tiene casi nada que ver con el padre. Scherer Ibarra nunca se ha dedicado al periodismo y tampoco es un crítico de los poderosos. Por el contrario, se ha caracterizado por el oportunismo político y la corrupción.

Abogado de profesión, Scherer Ibarra fue un hombre muy cercano a la élite política hasta que se convirtió en defensor de López Obrador a principios de la década del 2000. Gracias a sus buenas relaciones, fue nombrado director general del Consorcio Azucarero Escorpión a finales de la década de los 90, donde fue acusado por la Secretaría de Hacienda de malversar cerca de 5,000 millones de pesos.

En 2012, Scherer Ibarra protagonizó un nuevo escándalo, al pedirle al empresario Julio Villarreal Guajardo, presidente de Banca Afirme –el mismo banco que maneja el fideicomiso de MORENA para los damnificados por los terremotos–, que aportara 30 millones de pesos a la campaña del PRD, partido que en ese momento impulsaba la candidatura presidencial de López Obrador. En el audio, se exhibe cómo Scherer Ibarra pretendía conseguir financiamiento ilegal para ayudar a que los candidatos perredistas ganaran los cargos por los que estaban contendiendo.

“Scherer Ibarra protagonizó un nuevo escándalo, al pedirle al empresario Julio Villarreal Guajardo, presidente de Banca Afirme –el mismo banco que maneja el fideicomiso de MORENA para los damnificados por los terremotos–, que aportara 30 millones de pesos a la campaña del PRD”

Dentro de MORENA y del círculo de seguidores de López Obrador, Julio Scherer Ibarra está protegido por una especie de aura de pureza. Se le respeta por haber apoyado al tabasqueño en el caso del desafuero de 2006 y por haberlo representado en su controversia contra el diario estadounidense The Wall Street Journal en 2016. Es tanto el provecho que Scherer Ibarra le saca a su apellido (pues el nombre de su padre siempre ha sido relacionado con la ética y la integridad) que, como se dijo al principio de este reportaje, López Obrador lo nombró parte del grupo de “mujeres y hombres honestos” que administrarían el fideicomiso de Morena para ayudar a los damnificados.

Sin embargo, Scherer Ibarra es todo lo contrario. Ha sido acusado de defraudar empresas, ha intentado conseguir financiamiento electoral ilícito y, como demuestra esta investigación, ha recibido millones de pesos de procedencia desconocida a través de una empresa fantasma.

¿Qué servicios le brindó Julio Scherer Ibarra a Bravesa? En México, las buenas relaciones con el poder político son indispensables para que los negocios prosperen. Es posible que esas relaciones sean las que Bravesa le haya comprado Scherer Ibarra, ya que el consejero nacional y coordinador regional de MORENA cuenta con abundantes conexiones empresariales y políticas de alto nivel. Esta hipótesis es reforzada por la nómina de Bravesa pues, según los documentos en poder de PejeLeaks, Julio Scherer Ibarra es el único abogado influyente y relacionado con políticos al que la empresa ha contratado.

Además, la relación de Scherer Ibarra con Bravesa no es accidental. Los documentos en poder de PejeLeaks indican que el hijo de Scherer Ibarra, Julio Javier Scherer Pareyón, recibió de esta compañía $47,311 pesos en 2016 por concepto de salarios. La factura con folio fiscal 982BAC98-D4FC-4990-B344-3D89112F2EF7, expedida por Bravesa el 8 de febrero de 2016 por $13,069.73 pesos, corrobora que Scherer Pareyón comenzó a “trabajar” para esta empresa desde principios de 2016.

Así pues, el menor de los Scherer también es empleado de la empresa fantasma. En la actualidad, Scherer Pareyón, ingeniero industrial por la Universidad Iberoamericana, aspira a ser el coordinador de organización de MORENA en el distrito 3 de la delegación Azcapotzalco, aunque carece por completo de experiencia política.

Millones de fantasmas en la Liga MX

La necesidad de Bravesa de recurrir a Julio Scherer Ibarra es comprensible si se considera la dimensión de sus “negocios”. Las operaciones económicas llevadas a cabo por la empresa fantasma son tan grandes e involucran a figuras públicas tan relevantes para los mexicanos que es lógico que necesiten de la gestión y quizá hasta de la protección de abogados bien colocados en el mundo de los negocios y el poder político.

De acuerdo con los documentos compartidos a PejeLeaks, un gran negocio de Bravesa es el futbol profesional. La empresa fantasma le paga millones de pesos a súper estrellas del futbol mexicano, pero también hace negocios con promotores y representantes deportivos y jugadores de la liga mexicana de ascenso.

Entre enero de 2016 y junio de 2017, la empresa pagó varios millones de pesos al director técnico Antonio Mohamed. Asimismo, Rogelio Funes Mori, Dorlan Pabón y Celso Ortiz, y otros jugadores que han dejado la Liga MX o se han retirado, como José María Basanta, Neri Cardozo, Walter Gargano y Aldo de Nigris, tuvieron ingresos provenientes de Bravesa.

Después de Julio Scherer, quienes más dinero recibieron de Bravesa fueron los siguientes:

-Antonio Mohamed, 6.7 millones de pesos.

-José María Basanta, 6 millones.

-Neri Cardozo, 4.9 millones.

-Dorlan Pabón, 2.6 millones.

-Walter Gargano, 2.4 millones.

-Rogelio Funes Mori, 1.5 millones.

Dos pruebas de esto son las facturas con folios fiscales 997182D8-5CA7-4BEC-899D-38A3B35A760F y D4D8AE4D-5482-4CD0-B874-2C50D4F00603, revisadas por PejeLeaks. La primera fue expedida por Bravesa a Mohamed por $6,739,735 pesos el 11 de mayo de 2017 y la segunda a Rogelio Funes Mori por $1,005,000 el 20 de febrero de 2017.

En el periodo antes señalado, esta compañía también hizo pagos a Paúl Uscanga, de Atlante; Iván Piris, de León; José Abella y Ulises Dávila, de Santos; Pablo Barrera y Pablo Jáquez, de Pumas; Óscar “El Conejo” Pérez, de Pachuca; Rafael Márquez, de Atlas y Eduardo Fentanes, exdirector técnico de Atlante y actual director de Tampico Madero. Quienes recibieron más dinero fueron Rafael Márquez (6.4 millones de pesos), “El Conejo” Pérez (3.2 millones) y Pablo Barrera (2 millones).

Bravesa, con los ojos puestos en el mundial

Los negocios de Bravesa rebasan las fronteras nacionales y alcanzan a la selección mexicana y al futbol europeo. En el mismo periodo mencionado anteriormente, Miguel Layún, jugador del Sevilla de España, recibió de la empresa pagos por 6.7 millones de pesos y Guillermo Ochoa, arquero del Standard de Lieja de Bélgica y titular casi indiscutible de la selección nacional, se embolsó 1.3 millones de pesos.

PejeLeaks comprobó que ambos jugadores recibían pagos constantes de Bravesa con la revisión de dos facturas. La primera tiene el folio fiscal 5C9F982D-48EA-4884-9757-C9C9DE1CA479 y le fue expedida a Miguel Layún el 3 de octubre de 2016 por $2,378,270.95 pesos. La segunda, con folio fiscal A0E25A28-A1D8-4633-A465-1F83AAF1F538, fue recibida por Guillermo Ochoa el 20 de febrero de 2017 por $1,395,368.85 pesos.

El círculo se cierra con los representantes y promotores deportivos. Manuel Velarde Pérez, promotor y directivo que opera a través de la empresa Pro Manage, recibió 13.5 millones de pesos; Gil Enrique Nieto Applebaum, uno de los representantes y abogados de Rafael Márquez, fue beneficiado con 1.5 millones, mientras que Jorge Espinosa de los Monteros Padilla, abogado especializado en contratos deportivos y asesoría a jugadores, agentes y clubes, recibió 7 millones.

Es probable entonces que Bravesa maneje un lucrativo negocio deportivo nacional e internacional, ya que cuenta con los principales actores del circuito futbolístico y le paga sumas considerables a estrellas de la Liga MX y a figuras de la selección mexicana que se preparan para jugar el mundial de Rusia. Es muy difícil creer que la empresa de un humilde repartidor de refrescos tenga los recursos financieros para hacer negocios de este tamaño. Pero aún hay más.

Conquistando las playas mexicanas

Parece que Bravesa también va a la caza del turismo mexicano. Los documentos internos consultados muestran que en la nómina de la empresa hay una enorme cantidad de hombres y mujeres que residen en Cancún y otras ciudades de Quintana Roo. PejeLeaks hizo una búsqueda intensiva de sus nombres en directorios empresariales, redes sociales y plataformas profesionales como LinkedIn y descubrió que casi todas esas personas trabajan en la industria del turismo.

La empresa más mencionada en las fuentes consultadas es Grand Oasis Cancún, una cadena de lujosos hoteles con operaciones en Cancún y Tulum. Grand Oasis ofrece atracciones como espectáculos estilo Las Vegas, playas privadas, casinos, spas, campos de golf y restaurantes. Y para satisfacer a sus clientes recurre a muchas de las personas registradas en la nómina de Bravesa, a la que Grand Oasis podría estar recurriendo para subcontratar personal o con la que incluso podría tener una relación empresarial más estrecha.

Es de notar que los trabajadores del sector turístico que PejeLeaks identificó no son solo mexicanos sino de otras nacionalidades. Hay brasileños, serbios e indios, y, sospechosamente, varias mujeres marroquíes, ucranianas y polacas. El alcance de Bravesa es tan grande que entre sus empleados también hay guías turísticos de pequeñas compañías de tours locales, las cuales organizan viajes de varias horas al día en camionetas que recogen a los turistas en sus hoteles.

De enero de 2016 a junio de 2017, la mayoría de los trabajadores de la industria turística mencionados recibieron pagos modestos, apenas superiores a los 20,000 pesos, pero hubo otros que percibieron cantidades superiores al millón de pesos, sin que haya sido posible precisar qué clase de servicios brindaron.

¿Empresarios excepcionales o criminales organizados?

¿De dónde salió el dinero para financiar todas estas actividades, si en 2015 Bravesa no tenía un solo peso? ¿A quién pertenece realmente esta empresa?

Las características de Bravesa (accionistas de origen humilde, inexistencia de activos reales para llevar a cabo sus actividades y repentinas operaciones multimillonarias) son similares a las de empresas que presuntamente pertenecen al crimen organizado, como Blueicon, compañía fundada por dos hombres prácticamente desconocidos que ya está construyendo imponentes desarrollos inmobiliarios, pero que es investigada por la PGR y la Secretaría de Hacienda bajo acusaciones de lavar dinero del narcotráfico, según la revista Proceso.

El negocio del futbol no es menos sospechoso. León, Querétaro, Irapuato y Necaxa tuvieron vínculos empresariales directos con Promotora Cultural y Deportiva Morumbi, organización que de acuerdo con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos pertenece al narcotraficante Raúl Flores Hernández, “El Tío”, quien lavaba dinero a través de ella. En ese contexto, los negocios futboleros de Bravesa se vuelven más llamativos, pues esta empresa fantasma no apuesta por equipos modestos como Necaxa y Querétaro, sino por estrellas del futbol mexicano y leyendas del balompié nacional.

Julio Scherer Ibarra, ese “hombre honesto” ungido por López Obrador como coordinador territorial de MORENA y como supervisor de los fondos para ayudar a las víctimas de los terremotos, debería aclarar su relación y la de su hijo con Bravesa, así como despejar las inevitables sospechas sobre una posible y nueva colusión del crimen organizado con la política y los negocios.