Alfonso Romo Garza, coordinador del Proyecto de Nación de López Obrador, defraudó a sus socios para ganar cerca de 350 millones de dólares con la venta de Seminis.

La gran estafa de Alfonso Romo

Alfonso Romo Garza, coordinador del Proyecto de Nación de López Obrador, defraudó a sus socios para ganar cerca de 350 millones de dólares con la venta de Seminis.

“Tuve que vender cosas porque por andar de innovador ya mero me lleva la ola”. “No tengo negocios tradicionales para administrar el crecimiento. Me gusta romper paradigmas”.

Así es como Alfonso Romo, el coordinador del Proyecto de Nación de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), explica sus altibajos como empresario. Dueño de un emporio industrial que incluye universidades, empresas financieras, agrícolas y biotecnológicas, objeto de críticas por sus habituales bandazos políticos (antes de apoyar a AMLO fue un entusiasta colaborador de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox), Alfonso Romo se ve a sí mismo como un innovador del empresariado mexicano. En numerosas entrevistas, el empresario norteño ha dicho que él, a diferencia de sus homólogos, no apuesta por los “negocios del pasado”, sino que ve hacia el futuro.

Sin embargo, la innovación tiene un significado muy distinto para Alfonso Romo. En su caso, la innovación en sus negocios ha consistido en el diseño y ejecución de fraudes y estafas complejas, por grandes cantidades de dinero y en ocasiones, hasta en contra de su propia familia.

El mejor ejemplo de la “innovación” de Alfonso Romo que “rompe paradigmas” es la venta de Seminis a Monsanto. Documentos jurídicos en poder de PejeLeaks revelan que la operación no fue la jugada maestra de un empresario exitoso, sino un sofisticado fraude multimillonario cometido contra sus socios, su suegro y numerosos inversionistas que confiaron en los paquetes de inversión que Romo ofrecía.

Una debacle inducida

Seminis era una empresa dedicada a la producción de semillas transgénicas que formaba parte de Savia, empresa que controlaba un importante conglomerado industrial situado en el norte de México, pero con operaciones en casi todo el mundo. El accionista mayoritario de Savia era Alejandro Garza Lagüera, suegro de Alfonso Romo, quien había ayudado varias veces a su yerno a impulsar su carrera con financiamiento y asociaciones en diferentes negocios. La confianza que Alejandro Garza Lagüera tenía en Romo, quien estaba casado con su hija, fue aprovechada por Romo para convencerlo de darle la dirección de la compañía.

Para llevar a cabo sus labores, Alfonso Romo formó un equipo de trabajo con amigos y familiares que anteriormente habían colaborado con él en diferentes empresas. Entre otros, Romo integró a su hermano, Gustavo Romo; a Adrián Rodríguez Macedo, su mano derecha, quien hoy también forma parte del equipo que diseña el Proyecto de Nación de AMLO; a Bruno Ferrari García de Alba, quien fue secretario de Economía de Felipe Calderón de 2010 a 2012, y a empresarios como Bernardo Jiménez Barrera, Mateo Mazal Beja, Eugenio Nájera Solórzano y José Manuel García García.

Con el paso de los años, Seminis se convirtió en la compañía de semillas más grande del mundo. ¿Por qué entonces una empresa que lideraba su ramo a nivel mundial se devaluó hasta tener que ser vendida?

De acuerdo con reportajes periodísticos, a principios de la década del 2000, Alfonso Romo y su equipo comenzaron a pedir préstamos corporativos que endeudaron a Savia, utilizando para ello un complejo esquema que incluyó empresas constituidas en paraísos fiscales (offshores). Los accionistas de Savia nunca fueron formalmente notificados de estas operaciones, pese a que la ley exige que cualquier endeudamiento sea reportado a los propietarios de las empresas. Asimismo, Romo alentó a varios inversionistas a que compraran acciones del consorcio bajo la promesa de jugosos dividendos.

Romo y sus colaboradores no pagaron sus deudas. Por ejemplo, en 1998 Savia creó, por decisión de Alfonso Romo, la offshore GPI Financial LLC, según consta en archivos públicos de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Al año siguiente, Romo usó GPI Financial para pedir un préstamo de 104 millones de euros a la firma Aladin NV. Después de recibir el dinero, GPI Financial se lo prestó a Global Gallery Investments, otra offshore controlada por Romo, y esta, a su vez, lo circuló en forma de préstamos entre Empresas La Moderna y Pulsar (compañías que también dirigía Romo). En otras palabras, Alfonso Romo trianguló más de 100 millones de euros para evitar pagar sus deudas.

Un año después, Global Gallery Investments, Empresas La Moderna y Pulsar pagaron su deuda a GPI Financial LLC. Sin embargo, a pesar de contar ya con el total del dinero, GPI Financial LLC únicamente pagó 26 de los 104 millones de euros que le debía a Aladin NV. Dado que Romo nunca aclaró a Aladin NV qué ocurrió con los 78 millones faltantes, Aladin NV decidió promover una demanda más en su contra.

Un año después, todas las empresas y los inversionistas excepto GPI Financial, habían liquidado su adeudo. Sin embargo, GPI Financial solo pagó 26 de los 104 millones de euros que le debía a Aladin NV. Alfonso Romo no aclaró qué pasó con los 78 millones faltantes, por lo que Aladin NV lo demandó.

Además, Alfonso Romo hizo un manejo opaco del préstamo de Aladin NV. GPI Financial le cobró a Global Gallery Investments una comisión de 8,886,000 dólares por el préstamo, lo que llama la atención debido a que las dos empresas eran administradas por Romo. Posteriormemte, parte del dinero canalizado a Empresas La Moderna y Pulsar Internacional fue utilizado para pagar una deuda que tenían con Romo. Es decir, el empresario habría empleado un préstamo que él pidió mediante terceros en paraísos fiscales para darse dinero a sí mismo a través de diferentes empresas.

La falta de pago de GPI Financial a Aladin NV afectó directamente a Savia que, al ser la propietaria formal de GPI Financial, tuvo que absorber el adeudo. Romo tampoco cumplió las promesas que hizo a los inversionistas. Ante la necesidad de financiar sus aventuras con semillas transgénicas, Romo y su equipo ofrecieron paquetes que consistían en vender contratos de derivados financieros a Pulsar a cambio de altas utilidades. Pero los beneficios nunca llegaron. Romo prometió entonces una compensación, que tampoco llegó. Los acreedores ni siquiera recuperaron su inversión, que en algunos casos superaba los 85 millones de dólares, y las demandas en tribunales mexicanos y estadounidenses no se hicieron esperar.

Un ejemplo de esto es el juicio promovido en 2007 en una corte superior en el estado de California por Matilde, Laura y Marcela González Zambrano y María Matilde Zambrano Hellion, quienes adquirieron, junto con otros acreedores, contratos de derivados financieros a través de Pulsar. De acuerdo con la demanda, Romo prometió reiteradamente pagar a los acreedores, lo que nunca ocurrió. Más tarde, Romo puso como excusa que no contaba con el capital para solventar la deuda.

Este tipo de acciones provocaron que Savia acumulara una deuda de más de 1,300 millones de dólares. Para saldarla y evitar que el consorcio se desmoronara, Romo propuso que se vendiera la joya de la corona, Seminis.   

Compraventas fraudulentas

Alfonso Romo nunca ha aclarado si vendió Seminis por su mal manejo de la empresa o porque quería incrementar su fortuna personal con la venta. O ambas. Lo único que se sabe con certeza, gracias a un documento legal inédito en poder de PejeLeaks, es que la venta se realizó de manera fraudulenta y que Alfonso Romo obtuvo cientos de millones de dólares gracias a ella.

El documento mencionado detalla los malos manejos que condujeron a la devaluación intencional de Savia. El objetivo era claro, obligar a Savia a vender Seminis, su empresa más valiosa, equivalente, de acuerdo con estudios académicos de la UNAM (retomados en el Diccionario de la Clase Empresarial Mexicana -2009. p. 560.-), a aproximadamente 42% de las ventas de Savia. ¿Cómo operó Romo el fraude?

Como se ha señalado anteriormente, Romo y sus socios provocaron una deuda de más de 1,300 millones de dólares a Savia. Una vez endeudada, convencieron al consejo de administración y a los accionistas de que la única salida a la “crisis” sería la venta de Seminis. Para ello, Romo impulsó la venta de la empresa a un fondo norteamericano, secretamente controlado por él y sus socios: Fox Paine.

Ocultando información y operando a espaldas de los accionistas de Savia, Romo omitió presentar alternativas al consejo para rescatar a Savia y con ello, mantener a Seminis como parte del grupo empresarial. De esa manera, Romo obligó al consejo a tomar la decisión que le generaría ingresos millonarios: la venta de Seminis.

El documento publicado por PejeLeaks señala que, al momento de su venta a Fox Paine, Seminis nunca había sido valuada en su totalidad. No obstante, Romo vendió la empresa productora de semillas más grande a nivel mundial en 300 millones de dólares, un monto que, de acuerdo con el documento, estaba muy por debajo de su valor real, hecho que se confirmaría más tarde.

Durante los dos años siguientes a la venta de Seminis a Fox Paine, Romo y su equipo comenzaron a operar una nueva venta de Seminis. En este caso, el objetivo era vender Seminis a su valor real. Con ello, Romo habría logrado su cometido: primero, devaluar a Savia para obligar a la venta de Seminis; segundo, defraudar a los socios de Savia para tomar el control de Seminis; y tercero, vender Seminis en su valor real con el fin de obtener ganancias millonarias. Seminis fue vendida en enero de 2005 a Monsanto, el gigante mundial de transgénicos, en 1,181 millones de dólares, más del triple de lo que Savia obtuvo en 2003. El documento en poder de PejeLeaks estima que Romo habría ganado, de manera personal, cerca de 350 millones de dólares por esa transacción.

En otras palabras, únicamente Romo (sin considerar a sus socios y a Fox Paine) ganó más de lo que Savia recibió por la primera venta de Seminis. Además, el costo al que Seminis fue vendido a Monsanto habría sido suficiente para cubrir casi todo el endeudamiento de Savia. Esta operación desató una nueva avalancha de demandas contra Romo, pues sus socios se supieron estafados.

Alfonso Romo, quien se presenta como un “gran innovador”, parece ser un experto en defraudación. Endeudó deliberadamente a Seminis, la vendió a una empresa que él controlaba en secreto, mintió acerca de su verdadero valor de mercado y luego la revendió tres veces más cara a su competidor número uno. Premeditadamente, hizo que sus socios, incluido su propio suegro, perdieran millones de dólares, provocando que el valor de Savia se desplomara.

En su siguiente entrega, PejeLeaks documentará que el engaño no es un hecho aislado en la vida del coordinador del Proyecto de Nación de AMLO. Alfonso Romo también ha engañado durante años a muchas personas que, sin embargo, aún no lo saben.