Mauricio Soto Caballero, contratista del GDF cubrió los gastos personales de José Ramón López Beltrán por medio de una tarjeta de crédito adicional de American Express.

#LordAmex: Empresario mantiene a hijo de AMLO

Mauricio Soto Caballero, contratista del GDF cubrió los gastos personales de José Ramón López Beltrán por medio de una tarjeta de crédito adicional de American Express.

La expresión “moche” se ha vuelto una de las más populares del argot político y el habla cotidiana de los mexicanos. Es reflejo de uno de los fenómenos que más daño le hacen a la democracia: darle dinero a algún político o funcionario público a cambio de favores. En otras palabras, es un acto de corrupción. Es un problema que afecta todos los niveles de las instituciones públicas y de las empresas, y que sumado a otros actos de corrupción le cuestan a México cerca del 9% del Producto Interno Bruto, según estimaciones del Banco Mundial.

Como jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, hoy candidato de MORENA a la presidencia de la República, pidió un generoso “moche” para que su hijo mayor, José Ramón López Beltrán, se diera una vida de lujos. Entre junio de 2003 y julio de 2005, el gobierno de López Obrador le concedió contratos de publicidad a la empresa Arte y Creatividad Digital a cambio de que su director, Mauricio Soto Caballero, cubriera los gastos personales y vacacionales de José Ramón López Beltrán. Soto Caballero también fue recompensado con cargos dentro de las campañas presidenciales de López Obrador en 2006 y 2012, y con contratos millonarios para otra de sus empresas durante el gobierno de Marcelo Ebrard en la Ciudad de México.

“Entre junio de 2003 y julio de 2005, el gobierno de López Obrador le concedió contratos de publicidad a la empresa Arte y Creatividad Digital a cambio de que su director, Mauricio Soto Caballero, cubriera los gastos personales y vacacionales de José Ramón López Beltrán.”

Esta investigación es la primera parte de dos reportajes que documentan la forma en que la corrupción es recompensada y ampliamente tolerada en el círculo de Andrés Manuel López Obrador. Para realizarla se partió de una serie de documentos aportados y declaraciones hechas por un ex empleado de Mauricio Soto Caballero, cuya identidad será mantenida en el anonimato. La información por él proporcionada se corroboró, complementó y amplió con varios documentos disponibles en registros y bases de datos públicos, así como en diarios nacionales.

#LordAmex

La historia comienza en las atiborradas unidades y terminales del transporte público. Todos los días en la capital del país más de cinco millones de personas utilizan la red de transporte público para trasladarse a sus lugares de trabajo y regresar a sus hogares. Hombres y mujeres de todas las edades se suben a los autobuses y microbuses, así como a los vagones del metro, el metrobús y el tren ligero, y durante sus trayectos, que pueden durar varias horas, su atención es acaparada por lo primero que se cruce ante sus ojos, como, por ejemplo, los anuncios publicitarios. Por esta razón, la publicidad en el transporte público es un botín muy codiciable. Las empresas pueden dar a conocer masivamente sus productos e inducir a millones de mexicanos a que los compren.

Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en el Distrito Federal, una de esas empresas fue Arte y Creatividad Digital. Al principio de su administración, López Obrador ordenó que se quitaran de las vías públicas los llamados “espectaculares”, pero como compensación le ofreció a los empresarios la posibilidad de anunciarse en otros espacios públicos, como los puestos de flores, los puntos de venta de billetes de lotería y la infraestructura controlada por la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), una empresa estatal creada en el año 2000 para administrar y operar rutas de camiones de pasajeros, las líneas del metro y del tren ligero. Al mismo tiempo, la concesión del uso de estos espacios para fines publicitarios sería una fuente de ingresos para el gobierno de López Obrador.

La opacidad y la corrupción afloran precisamente en este punto. Como se dijo, una de las compañías que recibió concesiones fue Arte y Creatividad Digital, la cual desde finales 2002 colocó anuncios, revisteros y folletería en las terminales y autobuses de la RTP a través de las marcas Innova y Medios Urbanos. Diferentes periódicos capitalinos informaron sobre el convenio entre López Obrador y la empresa, el cual habría alcanzado los $140 millones de pesos, y los usuarios de los autobuses pudieron comprobar con sus propios ojos que Arte y Creatividad Digital utilizaba la RTP. Sin embargo, hasta la fecha no es posible comprobar documentalmente que en realidad se haya celebrado ese convenio.

En búsqueda de pruebas, el equipo de PejeLeaks realizó varias peticiones de información al Sistema de Solicitudes de Información de la Ciudad de México (INFOMEX DF), pero todas las dependencias del gobierno capitalino involucradas declararon no tener ningún documento al respecto. Del mismo modo, tampoco hay datos sobre el tema en la Gaceta Oficial del Distrito Federal ni en el Diario Oficial de la Federación. En otras palabras, los ciudadanos no podemos saber las razones por las que la empresa Arte y Creatividad Digital recibió contratos ni cuánto dinero ganó realmente el gobierno de López Obrador gracias a ellos.

Por otro lado, quien dirigía la RTP en tiempos de López Obrador, y quien por tanto se encargaba directamente de dar las concesiones de publicidad, era Rafael Mollinedo, primo hermano de Nicolás Mollinedo “Nico”, el famoso chofer de López Obrador, un personaje corrupto cuya familia se ha hecho millonaria gracias a los cargos públicos y a su relación con el actual líder de MORENA, como documentó PejeLeaks en un reportaje anterior. La presencia de dos miembros de la familia Mollinedo en el gobierno del Distrito Federal es prueba de un claro caso de nepotismo amparado por López Obrador.

La razón de que el gobierno del Distrito Federal actuara con opacidad fue sin duda la corrupción. López Obrador decidió ocultar la información sobre los contratos porque uno de sus hijos se benefició directamente de las concesiones que el gobierno capitalino le dio a finales de 2002 a Arte y Creatividad Digital. De acuerdo con bases de datos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, para 2002 el director de Arte y Creatividad Digital era el empresario Mauricio Soto Caballero, quien llevaba varios años dedicándose al negocio de la publicidad y el autotransporte en el Distrito Federal y el Estado de México. Como se verá a lo largo de este reportaje, el mayor negocio de Mauricio Soto Caballero ha sido apoyar a López Obrador. Sin embargo, los beneficios que obtuvo gracias a su relación con el actual líder de MORENA tuvieron un costo.

Ver registro en pdf aquí

Un ex empleado de Mauricio Soto Caballero, quien proporcionó a PejeLeaks información bajo condición de anonimato, reveló que, a cambio de una concesión del gobierno del Distrito Federal, Soto Caballero pagó los lujos del mayor de los hijos de López Obrador mediante una tarjeta de crédito adicional. Las tarjetas adicionales son “extensiones” de una tarjeta de crédito normal. Una persona con tarjeta de crédito puede solicitar varias tarjetas adicionales y repartirlas entre sus familiares para que hagan sus compras a través de ellas. Al final, el dueño de la tarjeta original pagará las compras de las adicionales, y de esa manera evitará tener que prestar su tarjeta constantemente.

En el caso de Mauricio Soto Caballero, la tarjeta original era una American Express con número 3766 6967560 5008. La tarjeta adicional de José Ramón López Beltrán, el hijo de Andrés Manuel López Obrador, quien apenas contaba con 22 años de edad, tenía el número 3766 6967560 1056. Soto Caballero le entregó a López Beltrán la tarjeta en junio de 2003, unos cuantos meses después de que Arte y Creatividad Digital recibiera la concesión del gobierno del Distrito Federal. López Beltrán usó su tarjeta hasta julio de 2005, mes en el que López Obrador dejó el gobierno del Distrito Federal para postularse como precandidato del PRD a la presidencia de la República. El vínculo es evidente: mientras fue beneficiado por el gobierno lopezobradorista, Mauricio Soto Caballero pagó los gastos del joven José Ramón López Beltrán, los cuales fueron exclusivamente de tipo personal, como sus lujosas vacaciones en diferentes destinos turísticos del mundo.

En el buró de crédito de López Beltrán puede comprobarse el estrecho vínculo entre el empresario y el hijo de López Obrador. Según datos contenidos en este documento, mientras su padre gobernó la Ciudad de México José Ramón López Beltrán proporcionó como dirección las oficinas de Mauricio Soto Caballero (Aristóteles 31, en Polanco, Ciudad de México) y dijo trabajar para Arte y Creatividad Digital.

No se ha encontrado evidencia documental de que, efectivamente, José Ramón López Beltrán haya estado en la nómina de Arte y Creatividad Digital, pero de ser cierto este vínculo laboral, López Obrador no solo habría exigido “moches”, sino que habría incurrido en conflicto de interés, ya que le habría dado contratos millonarios a la empresa donde trabajaba su hijo.

Hay dos conceptos que han permeado en la actualidad gracias a su capacidad descriptiva en el entorno de las redes sociales: “Mirrey” y “Lord”. El primero, acuñado por los jóvenes y descrito en el libro Mirreynato. La otra desigualdad, de Ricardo Raphael; y el segundo, acuñado en las redes sociales.

En cuanto a “los Mirreyes” Ricardo Raphael argumenta que “Los Mirreyes cometen delitos pensando que su papá los va a sacar (de la cárcel) y realmente los saca” pues “el dinero y el poder ostentado protegen en México de no ser sometido como un igual ante la ley”. Por otro lado, el término “Lord” no ha sido estudiado, pero es de conocimiento común que el “Lord” es aquel sujeto que es exhibido en redes sociales en pleno acto de prepotencia, corrupción y/o exceso.

Pocas palabras podrían describir mejor, en términos contemporáneos, a José Ramón López Beltrán. Aquel joven “mirrey” de 22 años que, con la inmunidad que le otorgaba ser hijo del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, logró conseguir una tarjeta de crédito American Express para solventar sus lujos personales. José Ramón tuvo suerte, pues a sus 22 años las redes sociales todavía no exhibían los excesos de los “mirreyes”, de lo contrario, México lo conocería ya como #LordAmex.

Apapachado por López Obrador… y también por Marcelo Ebrard

Los “moches” para José Ramón López Beltrán y las concesiones para Arte y Creatividad Digital fueron solo el primer episodio, pues Mauricio Soto Caballero y el equipo de López Obrador siguieron construyendo una relación de contubernio y corrupción en los siguientes años.

En 2006, según el periódico El Universal, Mauricio Soto Caballero fue secretario particular de López Obrador durante su primera campaña presidencial. Al mismo tiempo, Mauricio Soto Caballero seguía realizando actividades empresariales y se desempeñaba como director de Apoyo Logístico de Empresas. En cuanto terminaron las campañas y Marcelo Ebrard, uno de los hombres más cercanos a López Obrador, asumió el cargo de jefe de gobierno del Distrito Federal, Apoyo Logístico de Empresas se volvió una de las proveedoras consentidas del gobierno capitalino.

Así pues, gracias a su trabajo político para el líder máximo, a los “moches” para el joven José Ramón López Beltrán y a ayudar al gobierno de Andrés Manuel a operar contratos importantes con total falta de transparencia, el lopezobradrorismo premió a Mauricio Soto Caballero con más contratos millonarios, esta vez con una nueva empresa y bajo un nuevo gobierno en la capital del país.

Prueba de esto son al menos tres contratos localizados en archivos públicos. En octubre de 2007 la RTP le concedió a la empresa dirigida por Soto Caballero un contrato de $250,000 pesos por concepto de mantenimiento y señalización en módulos operativos; luego, en junio de 2008 le concedió otro contrato, esta vez por $3,670,656.25 pesos, para mantenimiento y señalización de inmuebles y capacitación para implementar el programa de protección civil; y en agosto de 2009, durante el tercer año de gobierno de Marcelo Ebrard, la empresa recibiría un contrato más de la RTP para facilitar la implementación del programa de protección civil. El monto fue de $875,437.50 pesos. Cualquier ciudadano puede comprobar la veracidad de esta información accediendo a los documentos de transparencia de la RTP disponibles en internet.

Paralelamente, Mauricio Soto Caballero impulsaba su carrera política al interior del partido de López Obrador. En 2008, mientras su empresa recibía un contrato de 3.6 millones de pesos del gobierno de Marcelo Ebrard, Soto Caballero fundó la asociación civil Sembrando Futuro, la cual usó como plataforma para lanzar su precandidatura a jefe delegacional de Miguel Hidalgo en el Distrito Federal por el PRD.

En 2010, Soto Caballero trabajó como presidente del Comité Delegacional del PRD en Iztapalapa, cargo en el que fue acusado de maltrato laboral, según la revista Proceso. En ese momento, la jefa delegacional de Iztapalapa era Clara Brugada, quien actualmente milita en MORENA, aspira a gobernar Iztapalapa nuevamente y es una de las principales colaboradoras de Andrés Manuel López Obrador.

Finalmente, en 2012 Mauricio Soto Caballero intentó por segunda vez convertirse en el candidato del PRD a gobernar la delegación Miguel Hidalgo. En esa ocasión contó con el apoyo de Héctor Serrano Cortés, secretario de Gobierno de Marcelo Ebrard, y aunque no logró la candidatura, cerró de manera perfecta el círculo de su historia. Derrotado en la contienda interna por la delegación Miguel Hidalgo, Mauricio Soto Caballero volvió a su punto de partida: Andrés Manuel López Obrador, a cuya segunda campaña presidencial se incorporó activamente, acompañando de cerca al candidato en sus eventos, como el mismo Soto se encargó de difundir en su cuenta de Twitter.

Ser cómplice de la corrupción de Andrés Manuel López Obrador ha sido el mejor negocio de Mauricio Soto Caballero. Los “moches” para José Ramón López Beltrán le ayudaron a cruzar una puerta que casi ningún mexicano puede cruzar. Gracias a que financió los caprichos y lujos del mayor de los hijos del actual candidato de MORENA a la presidencia, Mauricio Soto Caballero se volvió en empresario exitoso, consiguió contratos millonarios para dos de las empresas que dirigió, participó en dos campañas presidenciales y construyó una carrera política que lo puso cerca de competir por cargos públicos relevantes. Mauricio Soto Caballero es la prueba de que, dentro del círculo de López Obrador, la corrupción es bien recompensada. También es la evidencia de que López Obrador y su familia toleran la corrupción si esta les beneficia. Amor y paz para los corruptos, siempre y cuando les llenen los bolsillos de dinero.

El abuso documentado en esta investigación no es el primero estelarizado por #LordAmex. PejeLeaks reveló en una investigación anterior que José Ramón López Beltrán vive actualmente en una casa propiedad de Guillermina Álvarez, directiva de La Jornada y socia de Carmen Lira, propietaria de dicho periódico. En esa investigación, PejeLeaks comprueba ampliamente el conflicto de interés entre Andrés Manuel López Obrador y La Jornada, el periódico que más dinero público recibió en publicidad durante la gestión de López Obrador en el gobierno del Distrito Federal. El hecho de que José Ramón viva en una casa de una directiva de La Jornada es un ejemplo más de cómo un “mirrey” de la política mexicana se ha beneficiado de las relaciones personales y de negocios de su padre, el hoy candidato presidencial de MORENA.

El pasado jueves 3 de mayo, el candidato presidencial de MORENA afirmó tajantemente que sus “familiares, todos, van a tener que actuar con rectitud si no, se va a aplicar la ley”. Inmediatamente después, López Obrador repitió una frase que ha utilizado en más de un discurso: “Al margen de la ley nada, por encima de la ley, nadie”.

El “moche” que benefició directamente al hijo de tan solo 22 años de edad de López Obrador no es la única evidencia clara de corrupción en el entorno íntimo de Andrés Manuel, ni la tarjeta de crédito de José Ramón López Beltrán fue un error o un capítulo aislado. Próximamente se publicarán otros actos de corrupción, hasta ahora desconocidos, que ocurrieron durante la administración de López Obrador al frente del gobierno del Distrito Federal y que se encuentra muy lejos de la “rectitud” pregonada por Andrés Manuel.