Nicolás Mollinedo, ex chofer de AMLO vive una vida de millonario. Nico envió a tres de sus hijos a la costosa academia Culver, pagó lujosos viajes por Europa y Estados Unidos y se hizo de un patrimonio millonario en unos cuantos años.

Millonarios gracias a López Obrador: El regreso de “Nico” y su familia.

Nicolás Mollinedo, ex chofer de AMLO vive una vida de millonario. Nico envió a tres de sus hijos a la costosa academia Culver, pagó lujosos viajes por Europa y Estados Unidos y se hizo de un patrimonio millonario en unos cuantos años.

Nicolás Mollinedo Bastar, “Nico”, se hizo famoso en 2006 por ser el chofer de Andrés Manuel López Obrador y ganar el sueldo de un subsecretario. Sin embargo, la historia de Nico no terminó con ese viejo escándalo. Una investigación documental de PejeLeaks muestra que Nicolás Mollinedo y su familia son personajes dignos de atención porque, hasta la fecha, siguen representando la corrupción y la impunidad dentro del lopezobradorismo. Durante los más de diez años que trabajó para López Obrador, Nico, un burócrata mediano y sin estudios profesionales, se volvió extraordinariamente rico: compró casas en la Ciudad de México y el Estado de México; se hizo de un lujoso Mercedes Benz y de una quinta en Tabasco. Paralelamente, envió a sus hijos Nicolás e Isaac Mollinedo a Culver, una costosa academia privada de Estados Unidos a la que acuden hijos de millonarios procedentes de todo el mundo. Sobre la base de este patrimonio, que estaba totalmente fuera del alcance de su salario, Nico fundó después una empresa constructora, se compró otra casa en Yucatán, también envió a su hija Ana Paula a Culver y le pagó viajes por Europa y Estados Unidos a sus hijos Samuel e Isaac. Al estilo del funcionario corrupto clásico, Nico se declaró inocente y ocultó parte de esta fortuna en su declaración “3 de 3”.

Lejos de castigarlo, Andrés Manuel López Obrador recompensó a Nico manteniéndolo impune y permitiendo que se fuera a trabajar con Ricardo Monreal a MORENA y posteriormente, en la delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, así como con Gerardo Gaudiano Rovirosa -nieto del mentor de López Obrador, Leandro Rovirosa, y exsecretario particular de López Obrador en la campaña de 2006- en el municipio de Centro, Tabasco. También ungió como coordinador electoral de MORENA en Quintana Roo a Rafael Marín Mollinedo, primo de Nico, quien estuvo involucrado en un caso de tráfico de influencias y licitaciones amañadas en Cancún y a través del cual López Obrador quiso ocultar en 2002 una de sus propiedades en la Ciudad de México.

Para documentar esta historia de corrupción, impunidad y despilfarro, PejeLeaks recurrió a fuentes que cualquier ciudadano puede verificar: folios mercantiles y reales del registro público, redes sociales y artículos de prensa. También entrevistó a militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que coincidieron con Nico en las campañas presidenciales de 2006 y 2012 y que son testigos de su corrupción, los cuales pidieron que se mantuviera su anonimato.

A la sombra de López Obrador

Nadie sospecharía que este hombre es un millonario. De voz rasposa pero tranquila, mirada y ademanes amables, casi tímidos, Nicolás Mollinedo parece un verdadero hombre de pueblo, “aflojado en terracería”, como le gusta decir a López Obrador. Cuando lo entrevistan desvía constantemente la mirada o baja los ojos, se lleva las manos a los bolsillos o las cruza nerviosamente detrás de la espalda, como si un superior lo estuviera reprendiendo. Aunque ha trabajado más de diez años para algunos de los políticos más poderosos de la Ciudad de México, se aferra a su acento tabasqueño, al más puro estilo de López Obrador, su padrino y amigo.

Cualquiera que hablara con “Nico” juraría que tiene frente a sí a un sencillo hombre de provincia. Nunca imaginaría que en realidad habla con un millonario de élite, un funcionario público corrupto que envía a sus hijos a exclusivos colegios estadounidenses y les paga viajes de lujo por Europa y Estados Unidos. ¿De qué manera este hombre, que no tiene experiencia política relevante ni estudios universitarios, se convirtió en un millonario despilfarrador?

La respuesta es un nombre: Andrés Manuel López Obrador. La suerte de Nico está totalmente ligada a la del actual candidato presidencial de MORENA. Para finales de la década de los 90, Nicolás Mollinedo era un burócrata más que trabajaba para la oficina del Instituto Nacional de Migración en Quintana Roo. Sin embargo, sus padres, Nicolás Mollinedo Aguilar y Evangelina Bastar Casanova, tenían una vieja y valiosa amistad: Andrés Manuel López Obrador, a quien conocieron en los 70, cuando trabajaba como delegado del Instituto Nacional Indigenista en La Chontalpa, Tabasco.

Mientras Nico iba de un cargo público irrelevante a otro, López Obrador se convertía en uno de los políticos más populares de la capital mexicana, el entonces Distrito Federal (DF), hasta ser electo jefe de gobierno en el año 2000. Nicolás Mollinedo no desaprovechó la oportunidad y, valiéndose de sus relaciones familiares, se integró al equipo de López Obrador y se fue a trabajar con él al DF.

Entonces la fortuna de Nicolás Mollinedo cambió por completo. En la administración de López Obrador, Nico fue director de Organización y Servicios y coordinador de la Unidad de Apoyo Logístico de la Jefatura de Gobierno. Sus labores eran exclusivamente logísticas: debía organizar eventos, llevar al día la agenda de su jefe, garantizar que sus ruedas de prensa salieran bien y... transportarlo. Nico, además de organizador, era el chofer de López Obrador, cargo que lo volvió famoso, como es de sobra conocido. Tal vez sus actividades no fueran demasiado relevantes y mucho menos estratégicas, pero aun así Nicolás Mollinedo ganaba el mismo sueldo que un subsecretario ($62,997 pesos mensuales), situación que desató un escándalo nacional.

Andrés Manuel López Obrador no solo le daba un elevado salario a Nico a cambio de un trabajo no calificado. Mollinedo se volvió tan cercano y necesario para López Obrador que, cuando este decidió competir por la presidencia, lo nombró su coordinador de logística de campaña de 2006. El político tabasqueño perdió la elección, pero Nico siguió a su lado, primero como encargado de la logística de su oficina y luego como coordinador de logística de su segunda campaña presidencial, cargo que ejerció hasta julio de 2012. En total, Nicolás Mollinedo trabajó directamente para López Obrador más de 12 años. Con razón, Nico, en entrevista para El Financiero Bloomberg, dijo que él era más que un simple chofer: era el “acompañante”, el “hombre de confianza” de Andrés Manuel.

Sin embargo, la fortuna de Nico no cambió -ni quería cambiar- en un sentido profesional. La evidencia reunida por PejeLeaks demuestra que a Mollinedo no le interesaba “mejorar” su currículum trabajando para un político popular e influyente, sino hacerse rico. Y eso fue exactamente lo que sucedió. Al amparo de López Obrador, y posteriormente de Ricardo Monreal y Gerardo Gaudiano, Nicolás Mollinedo y su familia se volvieron millonarios.

La flagrante corrupción de Nico en el gobierno de la Ciudad de México y en la oficina de López Obrador no fue castigada, sino recompensada. En 2015, Nicolás Mollinedo trabajó en la campaña de Ricardo Monreal, uno de los principales colaboradores de López Obrador, para delegado de Cuauhtémoc en la Ciudad de México por MORENA. Monreal lo premió con el cargo de director de Recolección y Tratamiento de Residuos Sólidos de la delegación, posición en la que Nico estuvo de octubre de 2015 a mayo de 2016.

Posteriormente, Nico viajó a Tabasco, donde fue nombrado titular de la Coordinación General de Servicios Municipales de Centro, cargo al que renunció recientemente, el 2 de abril de 2018. El municipio de Centro estaba y sigue estando gobernado por el perredista Gerardo Gaudiano Rovirosa, secretario particular de López Obrador en la campaña presidencial de 2006 y nieto del exgobernador tabasqueño Leandro Rovirosa Wade, quien fue el principal impulsor de la carrera política de Andrés Manuel.

Nico se ha hecho millonario, pero no políticamente influyente. Sin su relación con López Obrador, nunca habría sido parte de los equipos de Ricardo Monreal y Gerardo Gaudiano, viejos conocidos y colaboradores del líder de MORENA.

Así pues, de ser un burócrata intrascendente, Nico pasó a amasar una fortuna que le sirvió, y le sigue sirviendo, para fundar empresas, comprarse casas, quintas y automóviles, y darle una vida de lujos escandalosos a sus hijos, como se detallará a continuación.

Millonario exprés

En los 12 años que trabajó directamente para López Obrador, Nicolás Mollinedo se compró dos casas: una en la Ciudad de México y otra en el Estado de México. Asimismo, adquirió una quinta en Tabasco, se compró un Mercedes Benz y envió a dos de sus hijos a estudiar a Culver, un colegio privado de Indiana, Estados Unidos, al que asisten los hijos de familias millonarias procedentes de todo el mundo. Poco después de “dejar” a López Obrador, Nico usó sus “ahorros” para comprarse una casa en Yucatán y crear una empresa constructora, Modece, y ya como miembro de los equipos de Ricardo Monreal y Gerardo Gaudiano, Nico y su familia siguieron gozando de una vida llena de lujos imposibles de pagar con el salario que supuestamente recibía como un modesto servidor público.

Andrés Manuel López Obrador tenía que saber que su encargado de logística y chofer se estaba volviendo millonario y que estaba acumulando un patrimonio que excedía considerablemente sus ingresos. Eran viejos amigos, se veían a diario, hablaban de sus familias, compartían el mismo automóvil. Sin embargo, Andrés Manuel dejó actuar a Nico con total impunidad.

El “progreso” económico de Nico puede verse en el historial de compra de sus propiedades. En 2003, es decir, tres años después de que comenzara a trabajar para López Obrador, Nicolás Mollinedo adquirió a crédito un departamento en Teapa, Tabasco, por $355,000 pesos, y en 2006 recibió en herencia un terreno valuado en $1,100,000 pesos, también en Teapa. Después de esto, Nico no necesitaría créditos ni herencias. Parece que sus seis años al lado de López Obrador en el Distrito Federal y en campaña presidencial le sirvieron para aprender a usar la maquinaria de la corrupción, pues como cientos de funcionarios públicos (los mismos que denuncia López Obrador todos los días), Mollinedo se hizo inexplicablemente rico.

Así, en 2008, ya como encargado de logística de la oficina de López Obrador, Nico compró una quinta ubicada en la carretera a Nicolás Bravo, en Teapa, Tabasco, según la escritura número 3006. La propiedad fue bautizada como “Quinta Janeth”, en honor a Janeth de la Cerda, la pareja sentimental de Mollinedo. En el mismo cargo, pero en 2010, Nico se compró un lujoso Mercedes Benz por supuestos 300 mil pesos; en 2011 adquirió una casa en Coyoacán, Distrito Federal, por $3,055,000 pesos (según la escritura pública 28339, disponible en el Registro Público de la Ciudad de México) y en 2012 compró de contado otra casa en el Estado de México por 4 millones de pesos.

En total, Nico habría gastado al menos $7,555,000 pesos en inmuebles y automóviles en solo cuatro años. De acuerdo con militantes del PRD que conocieron a Mollinedo en las campañas de López Obrador en 2006 y 2012, entrevistadas por PejeLeaks, el salario de Nico en ese periodo era de $13,849 pesos al mes, lo que da una suma anual de $166,188 pesos. En cuatro años, de 2008 a 2012, Nico habría ganado $664,752 pesos, lo que no alcanza para comprar ninguna de las propiedades mencionadas. ¿De dónde sacó entonces el dinero faltante? ¿Cómo obtuvo los millones necesarios para comprar dos casas, una quinta y un auto de lujo?

Pero a Nico el dinero no le faltaba, le sobraba. En 2014, dos años después de que López Obrador volviera a perder una elección presidencial, Nicolás Mollinedo compró de contado una casa en Yucatán por un valor de $2,900,000 pesos y el 28 de agosto constituyó, junto con su pareja, Janeth decla Cerda, la empresa Modece, SA de CV, dedicada a la construcción y los bienes raíces, según el folio mercantil 57145.

Por si fuera poco, Nicolás Mollinedo incumplió sus obligaciones y ocultó la quinta de Tabasco y la casa de Coyoacán. En su declaración “Tres de Tres”, presentada en 2016, cuando trabajaba para Ricardo Monreal, Nico dijo tener solamente una casa en el Estado de México y una en Yucatán, más el terreno y del departamento de Tabasco. Esta es una práctica que probablemente le aprendió a su padrino, pues, como PejeLeaks demostró en dos reportajes anteriores, López Obrador y su esposa también ocultaron propiedades y acumularon un patrimonio que excedía sus ingresos.

Los “mirreyes” del lopezobradorismo

Pero Nico no solamente compraba inmuebles y autos de lujo. Al tiempo que se hacía de propiedades millonarias, Nicolás Mollinedo enviaba a sus hijos a estudiar en exclusivos colegios de Indiana, Estados Unidos, y les pagaba vacaciones de varios meses de duración por toda Europa.

La prensa mexicana descubrió una parte de esta historia en 2006 y en 2017. Así, en 2006, cuando Nico se encargaba de la logística de la campaña presidencial de López Obrador, el periódico Crónica reveló que Nicolás Mollinedo Portilla, el hijo mayor de Nico, estaba estudiando en Culver, el lujoso colegio privado de Indiana al que acuden hijos de familias millonarias de todo el mundo, y que la colegiatura rondaba los $30,000 dólares anuales, más $1500 dólares de uniformes, $750 dólares del curso de inglés obligatorio para estudiantes extranjeros y $1200 dólares para un seguro médico y gastos de manutención. En total, $33,450 dólares anuales (sin contar viajes ni gastos adicionales durante la estancia de Mollinedo Portilla en Indiana), lo que equivalía a unos $374,000 pesos al tipo de cambio de aquel momento.

Ante estas escandalosas cifras, Nico fue interrogado por la prensa, pero aseguró que quien pagaba la educación de su hijo era la familia de Lydia Esther Portilla, su exesposa. Él solo contribuía con una modesta pensión de $17,000 pesos. Sin embargo, esto parece ser falso, pues como corroboró PejeLeaks, Nico envía a hijos de sus dos matrimonios a esta costosa academia.

Por otro lado, en enero de 2017, cuando Nico trabajaba como funcionario del municipio de Centro, Tabasco, el periódico Reforma dio a conocer que otro de sus hijos, Samuel Mollinedo Portilla, había invitado a sus amigas a la final del Super Bowl 51, a disputarse en Houston, Texas. El boleto más barato superaba los 3,600 dólares, cantidad sumamente alta para un adolescente que no genera sus propios ingresos, como lo era Samuel Mollinedo. López Obrador intuyó el rumbo que tomaría el escándalo y de inmediato se deslindó. Él, aseguró, que no sabía nada sobre el pequeño despilfarrador, pues no veía a Nico desde hace más de diez años, una flagrante mentira, porque, como se dijo, Nico había sido su coordinador de logística en 2012.

Sin embargo, estos no eran los únicos casos de lujo y despilfarro de los hijos de Nico. PejeLeaks descubrió que Samuel Mollinedo sigue disfrutando de lujos millonarios, y que otros dos de los hijos de Nico, Isaac Mollinedo Portilla y Ana Paula Mollinedo de la Cerda, también han asistido a Culver en Indiana.

El periodista Ricardo Raphael definió a los “mirreyes” como jóvenes que se sienten superiores al resto por su elevada posición social, sustentada en las multimillonarias fortunas de sus padres. Los mirreyes se caracterizan por su narcisismo y su exhibicionismo: les encanta mostrarles a todos los costosos placeres que pueden darse, sus viajes a “países civilizados” y sus convivencias con gente como ellos. Esta definición describe a la perfección la vida y actitudes de Samuel, Isaac y Ana Paula Mollinedo. Privilegiados gracias a la inexplicable fortuna de Nico, estos jóvenes y sus amigos son adictos a presumir su estilo de vida en redes sociales, de donde PejeLeaks obtuvo las evidencias de que los Mollinedo son miembros de la élite económica y social de México.

Como puede constatarse en las siguientes imágenes, obtenidas de los perfiles de Facebook de dos amigos de Isaac Mollinedo, este hijo de Nico estudió como internado en la academia militar de Culver entre 2009 y 2010, cuando su padre era coordinador de logística de la oficina de López Obrador y, según se ha dicho, ganaba un salario mensual aproximado de $13,849 pesos.

Se puede obtener una idea aproximada de la fortuna que Nico tuvo que pagar para internar a su hijo Isaac en este exclusivo colegio revisando los costos del ciclo escolar 2017-2018, disponibles en el portal oficial de Culver. De acuerdo con sus tabuladores, la colegiatura anual es de $48,500 dólares, más $2,300 dólares de uniforme, $1,925 dólares de seguro médico y al menos $300 dólares de libros de texto, lo que da un total anual de $53,025 dólares. Suponiendo que hace ocho años Culver cobraba $50,000 dólares anuales, Nico tendría que haber pagado por lo menos $650,000 pesos de colegiatura aproximadamente -según el tipo de cambio del momento- de uno solo de sus hijos. Sin embargo, su salario anual como coordinador de López Obrador era de $166,188 pesos. Aun así, Nico no solo mandó a Isaac a Indiana, sino que también se compró un Mercedes Benz, como se dijo anteriormente.

La bonanza económica de Nico es tan grande que los cambios políticos no le afectan. En junio de 2013 y mayo de 2014, pasada la elección presidencial de 2012, y al mismo tiempo que Nico y su pareja, Janeth de la Cerda, se compraban una casa en Yucatán y constituían una empresa constructora, Isaac Mollinedo se fue de viaje a Nueva York y Massachusetts, como PejeLeaks supo gracias a las fotos que el joven hijo de Nico publicó en su perfil de Instagram.

Con todos estos antecedentes, era imposible que a Nico dejara de gustarle el dinero de procedencia dudosa. Como se mencionó, en junio de 2016 Nicolás Mollinedo fue nombrado coordinador general de Servicios Municipales de Centro por el perredista y excolaborador de López Obrador Gerardo Gaudiano Rovirosa. De acuerdo con los tabuladores del municipio de Centro, el salario de Nico oscilaba entre los $45,000 y los $60,000 pesos mensuales, pero de algún modo Mollinedo se las “arregló” para enviar a Isaac a Europa. De octubre a diciembre de 2016, Isaac Mollinedo, según las fotos que publicó en Instagram, hizo un lujoso tour por Noruega, Dinamarca, Escocia, Inglaterra y Estados Unidos. Y no solo eso. Nico es tan buen administrador que su sueldo de funcionario municipal le “alcanzó” también para enviar a su hijo Samuel a la final de la Eurocopa y a su hija Ana Paula la academia Culver.

En efecto, Samuel Mollinedo, quien se dio a conocer por invitar tranquilamente a varias de sus amigas al Super Bowl, lleva varios años viviendo como un príncipe. Como puede corroborarse en su perfil de Facebook, Samuel suele viajar en yates privados con sus amigos por lo menos desde agosto de 2012, después de que su papá viera cómo López Obrador perdía la elección presidencial. Lo más notable de sus fotografías son su asistencia a la final de la Eurocopa de 2016, disputada en Saint-Denis, Francia, cuya entrada iba de los 295 a los 895, o sea de $6,134 a $18,612 pesos al tipo de cambio de ese momento; y una estancia en Tropicana Club, Grecia, en julio de 2017. Tropicana Club, localizado en la playa griega de Mikonos, es un lujoso resort en la costa mediterránea. El costo por noche varía de los 330 a los 440 euros por persona, es decir, de $7,355 a $9,807 pesos aproximadamente. La más reciente de las aventuras europeas de Samuel Mollinedo ocurrió en julio de 2017, mes en que viajó a Alemania y presumió su visita al muro de Berlín.

Los “beneficios” se derraman sobre toda la familia Mollinedo. Con su actual pareja, Janeth de la Cerda, Nico tiene dos hijos: Ana Paula, una adolescente de 15 años, y Carlos Andrés, un niño de menos de tres años. Según las fotografías publicadas por la misma Ana Paula en su perfil de Facebook, en 2016 y 2017 asistió a la escuela de verano de Culver, cuyo costo aproximado es de $9,000 dólares (alrededor de $171,000 pesos) incluyendo la colegiatura, los uniformes y otros gastos adicionales, según la página del colegio.

Además, Ana Paula también indicó en su Facebook que estudia en el Alianz Comunidad Estudiantil de Mérida, Yucatán, otra exclusiva institución de educación privada cuya colegiatura anual alcanza los $70,930 pesos, sin contar uniformes, útiles y manutención, de acuerdo con documentos oficiales de la escuela.

En 2006, Nico intentó sacudirse el escándalo de las colegiaturas en Culver diciendo que la familia de su exesposa, Lydia Esther Portilla, era la que absorbía los gastos. Sin embargo, el caso de Ana Paula Mollinedo, hija de Janeth de la Cerda, demuestra que quien decide enviar a sus hijos a Culver no es otro sino Nico. Nicolás Mollinedo envió a Culver a sus hijos Nicolás e Isaac, de su primer matrimonio, así como a Ana Paula, del segundo. Sería inverosímil que Nico tuviera la capacidad de convencer a dos familias enteras de pagarle a sus hijos la estancia en un colegio privado al que solo asisten millonarios, mientras él solo da pensiones de $17,000 pesos.

Los gastos y lujos expuestos son igualmente inverosímiles. ¿De dónde saca Nico el dinero para darse este nivel de vida, si siempre ha sido un funcionario público de nivel medio? Una pista podría ser el escándalo que protagonizó cuando trabajó para Ricardo Monreal en la delegación Cuauhtémoc. En marzo de 2016, el diputado federal del PRD, Fernando Rubio Quiroz, le pidió a Monreal que investigara las denuncias interpuestas contra Nico, su director de Recolección y Tratamiento de Residuos Sólidos, quien había sido acusado reiteradamente por trabajadores de la limpieza de hacer negocio con las 134 rutas de recolección de basura, al cobrar hasta $80,000 pesos por utilizarlas. O Nicolás Mollinedo es un mago que hace que su sueldo se multiplique milagrosamente, o es un corrupto que abusa de su autoridad y hace negocio incluso con la basura.

Parece que la escalera no fue limpiada desde arriba. Andrés Manuel López Obrador señala una y otra vez a los funcionarios corruptos que desfalcan las arcas públicas y promete que él acabará con ese mal con el puro ejemplo, “como se limpian las escaleras, desde arriba”. Sin embargo, su organizador y chofer durante más de una década se hizo millonario ante sus ojos y luego recibió un impulso importante para seguirse enriqueciendo con cargos públicos, al ser enviado a trabajar con Ricardo Monreal y Gerardo Gaudiano, viejos conocidos de López Obrador. La corrupción estaba en la cima de la escalera.

Perdón y olvido, si es para los míos

La historia de los Mollinedo va más allá de Nico y los hijos de sus dos matrimonios. Como muchos funcionarios públicos corruptos, Nico ha hecho lo necesario para que otros miembros de la familia, como sus primos, también se beneficien de los recursos públicos. Y tanto en esos casos como en el de su exchofer, López Obrador está consciente de la corrupción que crece a sus espaldas, pero no hace nada para evitarlo.

El otro gran beneficiado de la familia Mollinedo es Rafael Marín Mollinedo, primo de Nico. En 2008, Gregorio “Greg” Sánchez, del PRD, fue elegido presidente municipal de Benito Juárez, Quintana Roo. De inmediato nombró jefe del penal de Cancún a Marco Mejía López, quien fue subordinado de Nico en el gobierno del Distrito Federal y jefe de seguridad de López Obrador.

Nico y los suyos no dejaron pasar la oportunidad. A través de la empresa Tabana Banana, Rafael Marín y María Amada Mollinedo Valencia, otra prima de Nico, obtuvieron contratos públicos con el penal de Cancún, los cuales les redituaron ganancias de más de 17 millones de pesos anuales. Los contratos se realizaron de manera irregular, pues se simuló competencia para asignárselos a la familia de Nico, por no hablar del claro tráfico de influencias que trasluce este caso. Un modus operandi muy similar al utilizado por Pedro Arturo López Obrador, hermano de Andrés Manuel, quien fue exhibido por PejeLeaks al operar una red de empresas que simularon competir para repartirse contratos millonarios en varios estados de la República.

A pesar de esto, López Obrador ungió a Rafael Marín Mollinedo como coordinador electoral de MORENA en Quintana Roo, donde actualmente tiene la tarea de conseguir millones de votos para el tabasqueño en la elección presidencial de julio. Esto no debe sorprender, pues además de ser primo de su “hombre de confianza”, Rafael Marín ha brindado apoyo a AMLO para sus corruptelas y simulaciones. Como se documentó en el reportaje previo de PejeLeaks, López Obrador comenzó a “deshacerse” de sus propiedades en 2005, para simular no tener nada o casi nada cuando fue candidato a la presidencia. Una de sus propiedades, un departamento en la zona de Copilco, le fue “vendido” a uno de sus empleados en el gobierno del Distrito Federal. Sin embargo, tres años antes de eso, López Obrador quiso transferirla a la empresa de Marín Mollinedo, Tabana Banana, como puede corroborarse en el folio real 274718, donde quedó constancia de un aviso de compraventa a favor de la empresa de los primos de Nico.

La corrupción es tolerada por López Obrador siempre y cuando le traiga beneficios. Rafael Mollinedo no es el único de los “redimidos” por el líder de MORENA. “Greg” Sánchez, quien tolerara contratos simulados para Tabana Banana, fue detenido por la PGR bajo cargos de delincuencia organizada y lavado de dinero cuando aún era presidente municipal de Benito Juárez. Sin embargo, a finales de 2017 fue “perdonado” por López Obrador y lanzado como el líder del Partido Encuentro Social (PES), aliado de MORENA, en Quintana Roo.

Es posible que el equipo de la corrupción, compuesto por Nico, Rafael Marín y “Greg” Sánchez, vuelva al poder en 2018. Rafael Marín ya trabaja como operador de MORENA en Quintana Roo, “Greg” Sánchez “brincó” del PRD al PES, y como se dijo, Nico acaba de renunciar a su cargo en el municipio de Centro, Tabasco, lo que podría ser señal de que está listo para volver a operar la logística de López Obrador y seguir enviando a sus hijos de paseo por Europa y Estados Unidos con dinero público.

El estandarte de la campaña de López Obrador es el combate a la corrupción. Todos los días dice que acabará con ella. Pero lo que debe importarle a la ciudadanía no son las palabras huecas, sino los hechos. Y los hechos son que una familia, encabezada por Nicolás Mollinedo Bastar, se hizo millonaria gracias al abuso de poder ante los ojos y con el apoyo de López Obrador, y que esa familia sigue lucrando impunemente con cargos públicos. Andrés Manuel López Obrador no va a combatir la corrupción porque nunca lo ha hecho. Tuvo frente a sí a un reconocido corrupto durante más de una década, pero no lo tocó, sino que, por el contrario, lo recompensó con más cargos y con premios para sus primos. La honestidad lopezobradorista perdona y olvida si la corrupción es en beneficio propio.