La casa de campaña de Andrés Manuel López Obrador es irregular, debe 102 bimestres de predial.

La casa (chueca) de campaña y los hoteleros de Andrés Manuel

La casa de campaña de Andrés Manuel López Obrador es irregular, debe 102 bimestres de predial.

El número 64 de San Luis Potosí, en la colonia Roma -una de las más exclusivas de la Ciudad de México-, ha sido el cuarto de batalla de Andrés Manuel López Obrador durante una década. Ese domicilio ha sido el centro de operación de sus primeras dos campañas presidenciales (2006 y 2012), de su “gobierno legítimo” durante el conflicto postelectoral de 2006, y hoy funge como el cuartel de MORENA para los comicios del año en curso. Este lugar también ha sido una especie de guarida, pues López Obrador siempre vuelve a él y lo sigue utilizando, aunque no ejerza ningún cargo público, ni sea periodo electoral. En suma, San Luis Potosí 64 es una especie de emblema del lopezobradorismo. Pero como muchas otras cosas en la vida del tabasqueño, este domicilio está manchado por las irregularidades: de 2001 a 2017, es decir, desde que López Obrador se convirtió en jefe de gobierno del DF hasta el lanzamiento de su tercera candidatura presidencial, no se ha pagado el predial de la casa, lo que indica que López Obrador y los suyos han burlado la ley y han utilizado su influencia para no recibir ningún castigo. Además, la casa también es reflejo del tipo de gente de la que se rodea López Obrador, pues el propietario del inmueble, Alfredo Tinajero Fontán, es un empresario corrupto y sin escrúpulos, señalado por defraudar a su propia familia y enviar a la cárcel a su madre y a sus hijos.

Amigo de defraudadores

Alfredo Tinajero es el anfitrión de López Obrador en la colonia Roma. De acuerdo con el folio mercantil 9006595 y el folio real 9542750, disponibles en el Registro Público de la Propiedad de la Ciudad de México, Tinajero es socio y director de Inmobiliaria BAT, SA, empresa que, a su vez, es la propietaria de San Luis Potosí 64 y la que formalmente le renta el inmueble a López Obrador y sus colaboradores.

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Alfredo Tinajero es un personaje marcado por el escándalo, la codicia y la falta de escrúpulos. A principios de la década del 2000, Alfredo Tinajero, hijo del empresario hotelero Ricardo Tinajero Tarriba, inició un juicio contra su madre, a quien acusó de fraude. Pese a que la señora Fontán era una anciana de 83 años de edad, Alfredo Tinajero desplegó todas sus influencias en cortes y despachos de abogados hasta lograr enviar a su madre a prisión.

Sin embargo, el verdadero defraudador era Alfredo Tinajero. En 2005, la señora Fontán recuperó su libertad y demandó a Alfredo Tinajero por falsificar documentos para apoderarse de los hoteles de su padre en la Ciudad de México, Ixtapa Zihuatanejo y Cozumel. Las pruebas fueron tan contundentes que la policía de Morelos, donde entonces residía Alfredo Tinajero, emprendió una búsqueda del empresario, colocando un cerco para atraparlo. Pero Alfredo Tinajero logró burlarlo, huyendo a España y provocando el arresto de sus hijos Beatriz y Alfredo Tinajero, a quienes había involucrado en sus maniobras fraudulentas.

Los hoteleros de Andrés Manuel

A pesar de estos antecedentes, Andrés Manuel López Obrador confió en Alfredo Tinajero. O quizá fuera algo más que confianza. Como puede constatarse en los sitios oficiales del Senado de la República y de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles (AMHM), parece que desde la década de los 90 Tinajero era parte de un grupo de hombres de negocios cercano a López Obrador.

De 1993 a 1997, Alfredo Tinajero fue presidente de la AMHM, cargo que heredó del político y empresario César Raúl Ojeda Zubieta, un paisano de López Obrador. En el año 2000, Ojeda Zubieta fue candidato del PRD a la gubernatura de Tabasco, para lo cual contó con la autorización de Andrés Manuel López Obrador, quien acababa de ser presidente nacional del partido y había preferido competir por el Distrito Federal. Ojeda Zubieta no ganó la elección, pero fue recompensado con una senaduría, y en 2006, cuando López Obrador era el líder indiscutible del PRD, volvió a lanzarse como candidato a gobernador del estado natal del actual candidato presidencial de MORENA.

César Ojeda Zubieta y Alfredo Tinajero no fueron los únicos empresarios hoteleros que coincidieron en la AMHM y que apoyaron a López Obrador. Entre 2001 y 2005, Miguel Torruco Marqués también fue presidente de la AMHM. Este empresario, que conoció a López Obrador en los años 80, cuando lo felicitó por haber saboteado pozos petroleros en una supuesta “protesta social”, se ha convertido en un hombre clave para las aspiraciones presidenciales de Andrés Manuel López Obrador.

Miguel Torruco saltó a la fama nacional cuando su hija, María Elena, se casó en 2010 con Carlos Slim Domit, hijo del empresario Carlos Slim Helú. Convertido en consuegro del entonces hombre más rico del mundo, Torruco hizo a un lado el sector turismo y se inició en política al tomar posesión como secretario de Turismo del gobierno del Distrito Federal en el 2012. Torruco duraría en el cargo 5 años, pues fue removido de la Secretaría luego de que se hiciera público su trabajo paralelo como asesor de Andrés Manuel López Obrador. El boletín del gobierno de la Ciudad de México señalaba que “la administración local refrenda que quienes integran el gabinete capitalino deben ser servidores públicos comprometidos y de tiempo completo”. A partir de ese momento, el también ex presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles pasó a las filas de MORENA y se convirtió en la propuesta de AMLO para ocupar la secretaría de Turismo federal, en caso de ganar la elección.

Así pues, entre Alfredo Tinajero, el empresario defraudador y sin escrúpulos, y López Obrador y su círculo hay una vieja cercanía. Como se verá a continuación, también hay una vieja, pero al mismo tiempo actual, complicidad.

Un ejemplo de impunidad y quebrantamiento de la ley

Documentos compartidos a PejeLeaks por personas que conocen a la familia Tinajero muestran que, desde enero de 2001, Inmobiliaria BAT no paga el predial de la casa ubicada en San Luis Potosí. En total, el adeudo asciende a $487,537.90 pesos y 102 bimestres sin que Tinajero, López Obrador y su equipo cumplan con un requerimiento que para cualquier otro ciudadano sería obligatorio.

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Además, es evidente que Alfredo Tinajero recibe protección gracias a su cercanía con López Obrador. Hasta el momento en que el tabasqueño fue candidato a la jefatura de gobierno del DF, Inmobiliaria BAT pagó el predial de San Luis Potosí 64. Sin embargo, en cuanto López Obrador asumió su cargo en la capital de la República, la empresa de Tinajero dejó de pagar.

Andrés Manuel López Obrador fue jefe de gobierno cinco años, compitió por la presidencia en 2006 y perdió, organizó un plantón en Reforma y el Centro Histórico, se declaró “presidente legítimo” y emprendió una gira con su “gobierno itinerante”, contendió de nuevo a la presidencia en 2012 y volvió a perder, fundó un partido político, se postuló por tercera vez a la presidencia y acumuló, y sigue acumulando, más de 10 años en campaña. En todo ese tiempo, Inmobiliaria BAT no ha pagado un solo peso de predial. López Obrador ha hecho campaña a costa de la Ciudad de México, pues el gobierno capitalino ni siquiera ha obtenido lo mínimo requerido por el uso de su suelo por parte del líder de MORENA.

En 2014, las autoridades capitalinas reconocieron que la falta de pago del impuesto predial era un problema importante. Por esa razón, el procurador fiscal, Alfredo Ramírez Rico, propuso que se modificaran el Código Fiscal de la Federación y la Ley de Presupuesto y Gasto Eficiente para que la falta de pago dolosa del impuesto predial fuera tipificada como un delito, y que a quienes incurrieran en esa conducta se les castigara con prisión.

En el documento expuesto es claro que López Obrador y Tinajero han dejado de pagar el predial de forma dolosa. Saben que los políticos acostumbran gozar de impunidad, y por eso, desde que ocupan una posición importante en la política mexicana, se han dado el lujo de no pagar sus impuestos por el uso de suelo. Los ciudadanos fueron amenazados con prisión si no pagaban, pero a López Obrador, MORENA y sus aliados se les permite burlar la ley sin que haya consecuencias.

¿La “austeridad republicana” consiste en no pagar? ¿De qué manera van a llevarse a cabo los proyectos públicos si el posible próximo presidente es el primero que daña las arcas del gobierno al permitir que sus colaboradores no paguen impuestos? Con su “ejemplo”, del que siempre se jacta, lo único que alienta López Obrador es la violación de la ley y la confianza en la impunidad, pues él y los suyos quebrantan incluso los requerimientos cotidianos y básicos para el funcionamiento de cualquier ciudad.